Desde la decoración colorida hasta la música, los disfraces y una mesa bien preparada con comida y bebida, todo contribuye a crear una experiencia especial. Antes de empezar, define una temática. Puede ser libre o inspirada en un estilo concreto, y añadir un concurso de disfraces con categorías como “el más original”, “el más divertido” o “mejor hecho en casa” ayuda a implicar a todos los invitados.
La decoración marca la diferencia. Guirnaldas, banderines y globos aportan ese aire carnavalesco imprescindible, mientras que un photocall con accesorios temáticos permite capturar recuerdos del evento. Además, el entretenimiento es fundamental para mantener la energía: un puesto de maquillaje con purpurina y colores, talleres para crear instrumentos caseros, karaoke con canciones animadas o juegos clásicos como carreras de sacos o yincanas temáticas.
La música también define el ritmo de la celebración, por lo que conviene preparar una playlist que combine clásicos del Carnaval y temas actuales. Un concurso de disfraces con premios para distintas categorías puede ser el broche perfecto.
En casa, la clave está en organizar el espacio en zonas diferenciadas, como un área de baile y otra dedicada al buffet, utilizando guirnaldas y farolillos para crear ambiente.