El secreto para que estas croquetas queden perfectas está en la textura de la bechamel. Para conseguir una masa suave que luego aguante la fritura, es crucial cocinar la bechamel lentamente después de añadir la carne. Debe cocinarse y secarse lo suficiente como para que se despegue de la sartén en bloque. Otro truco fundamental es el enfriado: la masa debe estar muy fría (casi congelada) antes del rebozado, ya que esto evitará que las croquetas se deformen y se abran al freír. Y propósito de freír, asegúrate de que el aceite esté muy caliente (sin humear) y no satures la sartén; si bajas mucho la temperatura, la croqueta absorberá demasiado aceite.
Variantes
Aunque la croqueta de cocido clásica tiene como ingrediente principal las carnes, es posible adaptarla para aprovechar otros ingredientes del guiso o simplemente darle un toque diferente. Una opción simple pero supersabrosa es la de las croquetas con jamón, o la versión que puede prepararse usando únicamente el caldo del cocido muy concentrado y añadiéndole pequeños trozos de jamón curado o tocino. El sabor será más intenso y la textura, más fina. Para aligerar la masa, puedes incorporar a la carne cocida un poco de zanahoria o garbanzos machacados del mismo cocido. Esto añade humedad y un ligero sabor dulce. Si buscas un rebozado más rústico, utiliza pan rallado grueso, o incluso pan rallado tipo panko japonés para que las croquetas queden supercrujientes.En estas recetas de croquetas caseras podrás encontrar más ideas para enriquecer esta receta.
Con qué acompañar las croquetas de cocido
Las croquetas de cocido son un aperitivo suculento que se suele disfrutar solo, pero si quieres crear un menú más completo, acompáñalas con algo fresco y ligero, como una ensalada de brotes verdes con una vinagreta suave de miel y mostaza, o con una salsa suave de yogur o mayonesa. También quedan muy bien como parte de una tabla de aperitivos, junto a quesos curados, encurtidos o un poco de jamón ibérico. En cuanto a la bebida, su sabor intenso marida a la perfección con una cerveza rubia bien fría o un vino blanco seco y afrutado.
Cómo conservar las croquetas de cocido
Las croquetas son perfectas para hacer en grandes cantidades y guardar sin cocinar. Una vez formadas y rebozadas, es fundamental congelarlas inmediatamente si no se van a consumir el mismo día. Colócalas en una bandeja, separadas entre sí, para que se congelen sin pegarse, y una vez congeladas, pásalas a una bolsa de congelación. Podrás almacenarlas de esta forma durante varios meses. A la hora de consumirlas, puedes freírlas sin descongelar, pero asegúrate de que el aceite esté muy caliente para que el calor llegue al centro sin quemar el exterior. Si piensas consumirlas en poco tiempo, puedes conservarlas crudas en la nevera, listas para freír, durante dos o tres días.