Para conseguir una textura sedosa, el sofrito inicial de puerro y cebolla es fundamental. Asegúrate de cocinarlos a fuego lento hasta que estén totalmente deshechos antes de añadir el caldo. Y para evitar los grumos y las hebras, cuela el resultado de la trituración, presionando las verduras con una cuchara para extraer todo el líquido. Si quieres potenciar el sabor, añade un chorrito de aceite de oliva virgen extra de buena calidad justo antes de servir: esto aportará aroma y un toque final sofisticado. Esta crema es ideal para preparar con antelación, ya que su sabor se asienta con el reposo. Puedes guardarla en un recipiente hermético y calentarla o servirla fría en el momento de la cena.
Variantes
Para la versión caliente, puedes añadir espinacas frescas al final de la cocción aporta un tono verde intenso y más nutrientes. Y si de color se trata, también puedes incorporar una zanahoria o trozos de calabaza para variar el color y darle otro matiz de sabor. Un poco de queso rallado antes de triturar realza el sabor, y un poco de zumo de limón puede agregar un toque ácido que suaviza el sabor de los puerros. Para una opción totalmente vegana, puedes optar por leche de coco y caldo de verduras. Y si quieres preparar la opción más elegante, en versión fría (vichyssoise), simplemente refrigera la crema durante al menos 4 horas antes de servirla. Decórala con cebollino fresco picado o unas huevas de salmón.
Con qué acompañar la crema de puerros
Los acompañamientos ideales de esta crema son los que aportan un contraste crujiente o un punto de sabor intenso. Por ejemplo, puedes servir la crema bien caliente con pan tostado o picatostes, o bien con virutas de jamón serrano pasadas por la sartén. También combina de maravilla con una ensalada ligera, en especial si la preparas como plato principal en una comida equilibrada. Y no dejes de probarla con quesos suaves, como brie, camembert o queso de cabra fresco, o con una cucharada de yogur natural espolvoreado con pimienta o pimentón ahumado. Algo que queda muy bien al servir es agregarle por encima un hilo de aceite aromatizado, por ejemplo, con trufa o con albahaca, para intensificar el aroma sin saturar. Y para el maridaje perfecto, acompáñala con una copa de vino blanco afrutado, perfecto para un almuerzo invernal reconfortante.