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Lasaña de carne: la mejor receta clásica

Por
Fine Dining Lovers
Redacción
Dificultad
Intermedio
Tiempo total
1H 30MIN
Cocina
Ingredientes

Carne picada de ternera: 400 g

Carne picada de cerdo: 200 g

Cebolla: 1

Zanahoria: 1

Apio: 1 tallo

Tomate triturado: 800 g

Vino tinto de calidad media: 100 ml

Caldo de carne: 100 ml

Aceite de oliva virgen extra: 4 cucharadas

Sal: al gusto

Pimienta: al gusto

Orégano: al gusto

Mantequilla sin sal: 60 g

Harina de trigo: 60 g

Leche entera caliente: 750 ml

Nuez moscada recién rallada: al gusto

Placas de lasaña frescas o secas: 12-15

Queso parmesano rallado: 150 g

Queso mozzarella rallado: 100 g

La lasaña de carne es un plato clásico de la cocina italiana cuya preparación requiere paciencia, pero que es tan exquisito que no puede faltar en tu recetario. Encuentra aquí todos los secretos para prepararla

01.
Preparar el sofrito

Calentar el aceite de oliva y pochar lentamente la cebolla, la zanahoria y el apio picados hasta que estén tiernos y transparentes.

02.
Sellar la carne

Subir el fuego y añadir las carnes picadas de ternera y cerdo. Salpimentar y cocinar, removiendo con frecuencia, hasta que la carne cambie de color y se vea bien cocida.

03.
Desglasar y cocinar el ragú

Incorporar el vino tinto y dejar que se evapore el alcohol por completo. Añadir el tomate triturado, el caldo de carne y el orégano. Tapar la olla y cocinar a fuego muy bajo durante al menos 45 minutos para que los sabores se concentren. Rectificar de sal al finalizar.

04.
Hacer la bechamel

Derretir la mantequilla en un cazo. Añadir la harina y remover con cuchara durante un minuto hasta formar una pasta. Retirar del fuego e incorporar la leche caliente poco a poco, batiendo con varillas para evitar que se formen grumos. Llevar de nuevo al fuego, cocinar hasta que espese y sazonar con sal, pimienta y nuez moscada.

05.
Montar la lasaña

Si las placas no son frescas, primero hidratarlas sumergiéndolas en agua caliente según las instrucciones del fabricante y escurrir con cuidado. En una fuente apta para horno, poner una base fina de bechamel para evitar que la pasta se pegue. Colocar una capa de pasta, después una capa generosa de ragú y cubrir con una capa fina de bechamel. Repetir el proceso (pasta, ragú, bechamel) hasta terminar las capas.

06.
Cubrir y hornear

Terminar con una capa de pasta cubierta con la bechamel restante y la mezcla de quesos rallados (parmesano y mozzarella).

07.
Gratinar y dejar reposar

Hornear a 180 °C durante 20 a 30 minutos, o hasta que la superficie esté dorada y burbujeante. Dejar reposar fuera del horno durante 10 a 15 minutos antes de servir.

Consejos y trucos

En primer lugar, el sofrito de la base (cebolla, zanahoria y apio) debe hacerse lentamente para que la salsa de tomate absorba todo el sabor de las verduras. En cuanto al ragú, la clave está en elegir carne de calidad y en procurar que quede jugosa; por eso, el tiempo de cocción debe ser de mínimo 45 minutos, a fin de que quede tierna y el sabor del tomate se suavice. Para evitar que la lasaña quede seca, utiliza una bechamel más líquida de lo habitual, ya que la pasta absorberá parte de ella durante el horneado. Por último, el reposo final de unos 15 minutos es esencial para que la lasaña se asiente y no se desmonte al cortar la primera porción.

Variantes

Si bien la lasaña clásica es insuperable, existen variantes que pueden aportar un toque diferente. Para un relleno supercremoso, puedes mezclar la última capa de ragú con una capa de requesón, que le dará una textura ligera y un sabor suave que contrasta con la carne. Otra variante muy popular es sustituir la mitad de la carne de ternera por salchicha italiana desmenuzada (sin piel), que con sus condimentos intensifica el sabor. Si buscas un plato vegetariano, puedes reemplazar el ragú por un sofrito de champiñones, setas portobello y espinacas con la misma base de tomate, con lo que obtendrás una textura y un sabor que te sorprenderán por su semejanza a los de la carne. Y para más variedad, déjate inspirar también por estas recetas de pasta al horno.

Con qué acompañar la lasaña de carne

En general, la lasaña no suele llevar acompañamientos, al menos en la cocina italiana tradicional, pero si quieres incluir alguno, lo ideal es que sea ligero y fresco para equilibrar la riqueza de la carne y la bechamel. Una buena combinación incluye una ensalada de hojas verdes simples, como rúcula o espinacas baby, aderezada con una vinagreta de aceite, limón y mostaza de Dijon. En cuanto a la bebida, la lasaña combina a la perfección con un vino tinto joven o crianza que no tenga mucho cuerpo, como un Chianti o un tempranillo.

Cómo conservar la lasaña de carne

Esta es una receta que mejora con el tiempo. Una vez cocinada y fría, la lasaña se conserva muy bien en la nevera entre 3 y 4 días, guardada en un recipiente hermético o bien tapada con papel film. A la hora de recalentarla, la recomendación es que lo hagas en el horno, para que el queso recupere su textura crujiente. También es un plato ideal para la congelación: si la vas a congelar, es mejor hacerlo una vez montada, pero antes de hornearla. Tápala con papel de aluminio y congélala. El día que vayas a consumirla, hornéala directamente, sin descongelarla antes, añadiendo unos 20 o 30 minutos extra al tiempo de cocción, y luego gratina. 

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