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Tarta de queso y uvas: receta irresistible

Por
Fine Dining Lovers
Redacción
Dificultad
Intermedio
Tiempo total
1H 0MIN
Cocina
Ingredientes

Galletas tipo Digestive o María: 200 g

Mantequilla sin sal: 80 g

Queso crema tipo Philadelphia: 600 g

Nata líquida para montar o cocinar: 200 ml

Azúcar blanco: 180 g

Huevos: 3

Harina de maíz (Maizena): 1 cucharada

Uvas frescas blancas o rojas sin pepita: 200 g

Vino Moscatel (opcional): 50 ml

La tarta de queso es un clásico de la repostería, pero en esta versión original, el contraste entre la acidez de las uvas y la cremosidad del queso da lugar a una combinación tan deliciosa como inesperada

01.
Montar la base

Triturar las galletas hasta obtener una textura arenosa. Mezclar con la mantequilla fundida y cubrir el fondo de un molde desmontable de 20 o 22 cm, forrado con papel de horno. Presionar bien con el dorso de una cuchara para compactar y guardar en la nevera mientras se prepara el relleno.

02.
Preparar el relleno

Precalentar el horno a 180 °C. Batir el queso crema con el azúcar hasta conseguir una mezcla lisa y homogénea. Incorporar la nata y la harina de maíz, mezclando suavemente. Añadir los huevos uno a uno, batiendo lo justo para integrarlos, sin introducir demasiado aire en la mezcla.

03.
Hornear

Verter la mezcla sobre la base fría y hornear durante 35 a 40 minutos. La tarta estará lista cuando los bordes se vean firmes y dorados, pero el centro tiemble ligeramente al mover el molde.

04.
Dejar enfriar y reposar

Apagar el horno y dejar la puerta entreabierta, con la tarta dentro durante una hora para evitar grietas. Dejar enfriar por completo a temperatura ambiente y refrigerar durante al menos 6 horas o, si es posible, toda la noche.

05.
Añadir las uvas

Colocar las uvas frescas sobre la superficie justo antes de servir. Para un toque más goloso, calentar las uvas con un poco de azúcar y vino moscatel hasta obtener un jarabe espeso y brillante, y verter por encima.

Consejos y trucos

Si quieres que tu tarta quede realmente deliciosa y parezca de pastelería, debes prestar atención a algunos detalles sencillos. Es importante que los ingredientes, en especial el queso crema y los huevos, estén siempre a temperatura ambiente. Si están fríos, costará mezclarlos y es probable que te queden grumos. Para evitar las temidas grietas, el principal secreto es no batir en exceso. Cuanto más aire entre en la mezcla, más subirá y se agrietará al enfriarse. Procura batir siempre a baja velocidad. Y por último, ten paciencia: el reposo es fundamental, ya que la tarta no estará lista hasta que haya pasado el tiempo de enfriado necesario en la nevera, lo que le dará esa consistencia firme y deliciosa.

Variantes

Si buscas sorprender o simplemente darle un aire diferente a la receta, puedes probar la variante extradulce con chocolate blanco, incorporando 100 g de chocolate blanco de repostería derretido al relleno de queso. Las uvas rojas combinan de maravilla con este sabor. Si quieres una textura aún más cremosa, puedes reemplazar una parte del queso crema por queso mascarpone y, si en cambio, prefieres que la tarta sea más ligera, mezcla el queso crema con requesón. También puedes añadir la ralladura de naranja o limón para un toque cítrico, o inspirarte en otras recetas que llevan queso y uvas.

Ideas para servir y acompañar la tarta

Esta tarta combina maravillosamente con un vino dulce o espumoso, como un moscatel o un cava semiseco, que equilibra la grasa del queso y resalta la fruta. Para un acabado visual atractivo, espolvorea azúcar glas o añade un coulis de frutos rojos o mermelada tibia de albaricoque, que aportan color y un matiz ácido. Decora con hojas de menta y algunas uvas cortadas a la mitad para darle un toque fresco y natural.

Cómo conservar la tarta de queso y uvas

Para que la tarta conserve su sabor y su buen aspecto por más tiempo, guárdala en la nevera, bien tapada con papel film o dentro de un recipiente hermético, para evitar que absorba olores. En cuanto a las uvas, si decides usar uvas frescas sin cocer, es preferible que las añadas al servir cada porción, para que mantengan su textura. La tarta se conserva bien entre 3 y 4 días, aunque su mejor momento es dentro de las primeras 48 horas, cuando la textura se mantiene perfecta y el sabor está en su punto. Y si te han sobrado uvas después de hacer esta delicia, también puedes conservarlas congelándolas y luego aprovecharlas para preparar otro postre: uvas congeladas.

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