Sorry, you need to enable JavaScript to visit this website.

Callos a la madrileña

Por
Fine Dining Lovers
Redacción
Dificultad
Intermedio
Tiempo total
2H 30MIN
Cocina
Ingredientes

Callos de ternera limpios y troceados: 800 g

Morro de ternera troceado (opcional): 200 g

Chorizo español: 150 g

Morcilla: 150 g

Jamón serrano en taquitos: 100 g

Cebolla grande: 1

Dientes de ajo: 4

Tomates maduros rallados: 2

Hoja de laurel: 1

Guindilla: 1

Pimentón dulce: 1 cucharada

Pimentón picante: 1 cucharadita

Vino blanco: 100 ml

Aceite de oliva virgen extra

Sal

Pimienta

¿Buscas el guiso con más carácter de la cocina madrileña? Aquí tienes la receta de los callos con chorizo y morcilla, tal como se preparan en las tabernas de siempre

Sirve para 4 personas

01.

Lava bien los callos y el morro bajo agua fría y escáldalos 5 minutos en agua hirviendo. Escurre y desecha esa primera agua.

02.

Coloca los callos y el morro en la olla exprés junto con la mitad de la cebolla, 2 dientes de ajo, el laurel y sal. Cubre con agua y cocina a presión durante 45 minutos.

03.

Mientras tanto, pica finamente la cebolla restante y los ajos, y ponlos a pochar en una cazuela con aceite de oliva a fuego medio durante 10 minutos.

04.

Añade el tomate rallado y cocina 5 minutos más, hasta que reduzca. Incorpora el pimentón dulce y el picante, removiendo rápido para que no se queme.

05.

Vierte el vino blanco y deja que el alcohol se evapore durante 2-3 minutos.

06.

Escurre los callos y el morro, reservando el caldo de cocción, e incorpóralos a la cazuela junto con el jamón. Cubre con un cazo del caldo colado y deja cocer a fuego suave 30 minutos.

07.

Añade el chorizo y la morcilla troceados junto con la guindilla, y cocina 20 minutos más, hasta que la salsa espese y quede melosa.

08.

Deja reposar unos minutos antes de servir, preferiblemente en cazuela de barro y con pan para mojar.

Trucos

Escalda siempre los callos antes de cocerlos: elimina impurezas y evita que el guiso quede con un sabor u olor demasiado fuerte. Si tienes tiempo, prepara el plato el día anterior: los callos ganan sabor y textura de un día para otro, así que basta con recalentarlos a fuego suave antes de servir. 

Añade el chorizo y la morcilla solo en el último tramo de cocción, nunca antes: si se cuecen demasiado tiempo, la morcilla puede deshacerse y el guiso puede quedar excesivamente graso.

Origen y tradición de los callos en las tabernas madrileñas

Los callos son uno de los platos más antiguos de la cocina popular madrileña, nacido en las tabernas donde se aprovechaba el estómago de la ternera para crear un guiso contundente y barato. Su origen exacto se pierde en el tiempo, aunque ya existen referencias a recetas de callos en textos gastronómicos castellanos del siglo XV, mucho antes de que se convirtieran en el plato que hoy conocemos.

Con el paso de los siglos, el guiso saltó de las tabernas populares a los restaurantes más reconocidos de la capital: ya en el siglo XIX, establecimientos como Lhardy lo incluían en su carta, y hoy sigue siendo protagonista en locales con solera como La Tasquita de Enfrente. La combinación de chorizo, morcilla y un toque de pimentón picante que se ha vuelto característica del plato fue consolidándose con el tiempo, hasta convertirse en la versión más reconocible fuera de Madrid.

Los callos comparten destino con otros platos que nacieron de la necesidad y acabaron convertidos en clásicos indiscutibles, algo parecido a lo que ocurre con las migas de pan, otro plato humilde de origen pastoril que hoy tiene un lugar fijo en la mesa española.

Difunde el sabor, comparte esta historia.

Hazte miembro
Únete para tener acceso ilimitado a lo mejor de Fine Dining Lovers
Descubre más secretos culinarios
Comienza a cocinar como un profesional con estas recetas seleccionadas registrándote ahora.

¿Ya eres miembro? ACCEDER