Scratch
Después de más de una década trabajando como chef privado a bordo de superyates, Edward Atkinson decidió cambiar el mar por tierra firme y abrir su propio restaurante en Mallorca. Así nació Scratch, un pequeño establecimiento situado en Cala Major, a pocos minutos del centro de Palma, que inauguró junto a su pareja, Grace, en febrero de 2024. El nombre, que hace referencia a la expresión inglesa from scratch («desde cero»), resume la filosofía de un proyecto construido alrededor de la cocina artesanal, el producto fresco y una atención especialmente cercana al comensal.
La propuesta gastronómica parte del formato de tapas para incorporar técnicas de alta cocina e influencias internacionales adquiridas durante los años que Atkinson pasó viajando por el mundo. La carta cambia según la temporada y combina productos mallorquines con ingredientes y preparaciones de otras tradiciones culinarias. Entre sus especialidades destacan las gambas locales cocinadas con sobrasada mallorquina, pimientos confitados y ajo, el pulpo a baja temperatura con salsa muhammara y polenta de parmesano, o el tartar de atún con pepino, kiwi, menta y pistachos. También hay platos de carne, como la panceta de cerdo negro mallorquín con lentejas y embutidos locales, además de opciones vegetarianas y propuestas pensadas para compartir.
En la cocina, Atkinson trabaja junto a la cocinera francesa Anaïs, mientras que Grace se ocupa de la hospitalidad. El restaurante cuenta con un comedor de dimensiones reducidas y una agradable terraza con vegetación, concebidos para ofrecer un ambiente íntimo e informal. Una propuesta que traslada algunas de las técnicas y exigencias de la cocina privada de lujo a un restaurante de barrio, con una carta que invita a descubrir combinaciones poco habituales.