Durante mucho tiempo se pensó que Madrid, por ser una ciudad de acogida y capital administrativa, carecía de un recetario genuinamente propio. La realidad es justo la contraria: siglos de tradición taberneril, de mercados como el de la Cebada o San Miguel, y de un aprovechamiento casi religioso de la casquería, han dado forma a una cocina tan reconocible como cualquier otra del país.
Guisos contundentes que se cocinan a fuego lento durante horas, tapas de bar pensadas para compartir de pie con una caña en la mano, y platos que convierten en manjar lo que otras cocinas descartarían: así es la mesa madrileña. A esto se suma la influencia de quienes llegaron de otras regiones de España a lo largo de los siglos y trajeron consigo sus propias recetas, que la ciudad acabó haciendo suyas. Este es un recorrido por los platos típicos de Madrid que mejor explican esa identidad, con la receta completa de cada uno de ellos.