«Compartiendo, la vida se lleva mejor» es la idea que Casa Osmunda ha convertido en manera de comer: muchos de sus entrantes están pensados para el centro de la mesa. Detrás hay una cocina canaria de base tradicional con guiños actuales, apoyada en el producto de mercado y en pescados frescos del día que se ofrecen fuera de carta. Entre los gestos que algunos comensales recuerdan figura un steak tartar preparado delante de ellos, una forma de servir que encaja con ese espíritu de platos que se reparten y se comentan.\n\nEl edificio es el otro argumento. Una casona de indianos, de arquitectura colonial, ubicada en un cruce de caminos de Breña Alta, en La Palma. Su terraza resulta agradable para alargar la sobremesa, y el Mirador de la Concepción queda a unos trescientos metros, de modo que muchos visitantes lo combinan con un paseo antes o después de comer. Los vecinos de la isla comparten sala con viajeros que han buscado esta dirección a propósito.\n\nEl vino tiene su lugar propio. La vinoteca da peso a las etiquetas de Canarias, con una variedad que los clientes suelen destacar, y sirve de contrapunto natural a platos de producto directo y fondos de siempre. Quien llega con curiosidad por los caldos de las islas encuentra aquí una buena ocasión para probarlos con calma, copa a copa o con la botella al centro.\n\nEl restaurante cuenta con una mención de la Guía Michelin y mantiene precios moderados, de entre treinta y cuarenta y cinco euros por persona según los comensales. Abre de martes a sábado, con servicio continuo desde el mediodía hasta la noche, un horario pensado para quienes recorren la isla sin prisa y prefieren decidir sobre la marcha dónde comer. Entre semana y en fin de semana, la sala suele llenarse de conversaciones largas.