La clave de una buena ensaimada está en la calidad de los ingredientes (en especial, de la harina de fuerza), en el amasado y en los tiempos de reposo. La masa debe trabajarse hasta que esté muy elástica: si notas que al amasarla se encoge, déjala reposar unos 10 minutos y vuelve a intentarlo. La masa debe estar relajada, para que puedas estirarla hasta que quede casi translúcida, un paso determinante para lograr las capas internas características.
Respeta los tiempos de fermentación y evita acelerar el proceso con exceso de calor. La textura ligera depende de una fermentación lenta y controlada. Recuerda que la manteca de cerdo no es solo un ingrediente, sino el agente que crea el hojaldrado: unta con generosidad, ya que ese exceso de grasa es el que le dará su ligereza característica durante el horneado. Al formar la espiral, recuerda siempre dejar un dedo de separación entre las vueltas, ya que durante las horas de reposo la masa crecerá hacia los lados y los huecos se cerrarán. Si la aprietas demasiado desde el principio, la ensaimada quedará apelmazada y no se cocerá bien por el centro.
Variantes
Hasta los años 60 del siglo xx, la ensaimada no tenía relleno, y se comía sola, espolvoreada con azúcar glas, como la clásica que conocemos hoy. Sin embargo, con el tiempo se fueron popularizando las versiones rellenas, entre las cuales la más tradicional es la de cabello de ángel. Hoy en día, también se encuentran rellenos de crema pastelera, nata, albaricoque o incluso chocolate. Existe también una variante que se elabora típicamente en Carnaval: la ensaimada de tallades. Esta lleva por encima trozos de calabazate (calabaza confitada) y sobrasada de Mallorca, que crea un contraste dulce-salado inigualable. Si te ha tentado la idea de comer una ensaimada, pero el tiempo escasea, aquí tienes algunas propuestas de postres fáciles y rápidos.
Con qué acompañar las ensaimadas mallorquinas
La ensaimada es unos de los desayunos predilectos de los mallorquines, acompañada de café con leche o chocolate caliente. También se suele tomar a media mañana o como merienda ligera por la tarde, cortada en porciones y servida sola para apreciar su textura. Si se toma de postre, se puede maridar con un vino dulce mallorquín, para complementar el sabor dulce de la ensaimada con las notas afrutadas del vino. En Mallorca, es habitual compartirla en reuniones familiares, mientras que en Menorca se consume tradicionalmente durante las fiestas patronales, acompañada con chocolate caliente.
Cómo conservar las ensaimadas mallorquinas
Las ensaimadas sin relleno se conservan bien a temperatura ambiente durante 2 o 3 días, protegidas del aire en un recipiente hermético para que no se resequen. Para prolongar su duración, pueden guardarse en la nevera durante 5 a 7 días, aunque la textura cambiará ligeramente. Si deseas conservarlas por más tiempo, puedes congelarlas hasta 2 meses en bolsas herméticas aptas para congelación. A la hora de comerlas, bastará con que las calientes en el horno a 180 °C durante 3-5 minutos justo antes de servir para que recuperen parte de su textura original.