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Ensaimada: el dulce más emblemático de Mallorca

Por
Fine Dining Lovers
Redacción
Dificultad
Intermedio
Tiempo total
1H 0MIN
Cocina
Ingredientes

Harina de fuerza: 550 g

Azúcar: 150 g

Huevos: 2

Agua tibia: 180 ml

Levadura fresca: 25 g

Manteca de cerdo (saïm): 200 g

Sal: 5 g

Azúcar glas: para espolvorear

Como una nube dulce que se deshace en la boca, este bollo típico de Mallorca es una delicia que hay que probar, ya sea de paso por la isla o preparándola en casa, con buenos ingredientes, paciencia y algunos trucos que te contamos aquí

Para 8 ensaimadas medianas

01.
Preparar la masa

Disolver la levadura en el agua tibia. En un recipiente amplio, mezclar la harina con el azúcar y la sal. Añadir los huevos y la levadura disuelta y amasar vigorosamente unos 15 minutos (o usar amasadora) hasta obtener una masa lisa y elástica que no se pegue a las manos.

02.
Primer reposo

Formar una bola y dejar reposar en un recipiente ligeramente engrasado, cubierto con un paño, hasta que doble su volumen (aproximadamente 1 hora), asegurando que esté en un lugar cálido y sin corrientes de aire.

03.
Estirar y untar

Dividir la masa en porciones individuales. Sin añadir harina en la superficie (solo manteca si fuera necesario), estirar cada porción primero con rodillo y luego con las manos hasta obtener una lámina muy fina y rectangular. Untar generosamente con manteca de cerdo.

04.
Formar la espiral

Enrollar la masa sobre sí misma formando un cilindro largo y fino. Dejar reposar estos cilindros aproximadamente 1 hora y luego enrollarlos sobre sí mismos en forma de espiral, dejando un pequeño espacio entre las vueltas para permitir el levado.

05.
Segundo reposo

Colocar las ensaimadas sobre bandejas con papel de horno y dejar fermentar en un lugar cerrado (por ejemplo, el horno apagado) hasta que dupliquen o incluso tripliquen su tamaño (aproximadamente unas 12 horas).

06.
Hornear

Hornear en horno precalentado a 180 °C durante unos 12-15 minutos, hasta que estén ligeramente doradas pero aún claras.

07.
Finalizar

Dejar enfriar y espolvorear con abundante azúcar glas antes de servir.

Consejos y trucos

La clave de una buena ensaimada está en la calidad de los ingredientes (en especial, de la harina de fuerza), en el amasado y en los tiempos de reposo. La masa debe trabajarse hasta que esté muy elástica: si notas que al amasarla se encoge, déjala reposar unos 10 minutos y vuelve a intentarlo. La masa debe estar relajada, para que puedas estirarla hasta que quede casi translúcida, un paso determinante para lograr las capas internas características.

Respeta los tiempos de fermentación y evita acelerar el proceso con exceso de calor. La textura ligera depende de una fermentación lenta y controlada. Recuerda que la manteca de cerdo no es solo un ingrediente, sino el agente que crea el hojaldrado: unta con generosidad, ya que ese exceso de grasa es el que le dará su ligereza característica durante el horneado. Al formar la espiral, recuerda siempre dejar un dedo de separación entre las vueltas, ya que durante las horas de reposo la masa crecerá hacia los lados y los huecos se cerrarán. Si la aprietas demasiado desde el principio, la ensaimada quedará apelmazada y no se cocerá bien por el centro.

Variantes

Hasta los años 60 del siglo xx, la ensaimada no tenía relleno, y se comía sola, espolvoreada con azúcar glas, como la clásica que conocemos hoy. Sin embargo, con el tiempo se fueron popularizando las versiones rellenas, entre las cuales la más tradicional es la de cabello de ángel. Hoy en día, también se encuentran rellenos de crema pastelera, nata, albaricoque o incluso chocolate. Existe también una variante que se elabora típicamente en Carnaval: la ensaimada de tallades. Esta lleva por encima trozos de calabazate (calabaza confitada) y sobrasada de Mallorca, que crea un contraste dulce-salado inigualable. Si te ha tentado la idea de comer una ensaimada, pero el tiempo escasea, aquí tienes algunas propuestas de postres fáciles y rápidos.

Con qué acompañar las ensaimadas mallorquinas

La ensaimada es unos de los desayunos predilectos de los mallorquines, acompañada de café con leche o chocolate caliente. También se suele tomar a media mañana o como merienda ligera por la tarde, cortada en porciones y servida sola para apreciar su textura. Si se toma de postre, se puede maridar con un vino dulce mallorquín, para complementar el sabor dulce de la ensaimada con las notas afrutadas del vino. En Mallorca, es habitual compartirla en reuniones familiares, mientras que en Menorca se consume tradicionalmente durante las fiestas patronales, acompañada con chocolate caliente.

Cómo conservar las ensaimadas mallorquinas

Las ensaimadas sin relleno se conservan bien a temperatura ambiente durante 2 o 3 días, protegidas del aire en un recipiente hermético para que no se resequen. Para prolongar su duración, pueden guardarse en la nevera durante 5 a 7 días, aunque la textura cambiará ligeramente. Si deseas conservarlas por más tiempo, puedes congelarlas hasta 2 meses en bolsas herméticas aptas para congelación. A la hora de comerlas, bastará con que las calientes en el horno a 180 °C durante 3-5 minutos justo antes de servir para que recuperen parte de su textura original.

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