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Agua de Valencia: un cóctel fresco y emblemático

Por
Fine Dining Lovers
Redacción
Dificultad
Fácil
Tiempo total
10MIN
Cocina
Ingredientes

Zumo de naranja recién exprimido: 500 ml

Cava: 500 ml

Ginebra: 200 ml

Vodka: 200 ml

Azúcar

Hielo

Rodajas de naranja

El Agua de Valencia es uno de los cócteles más famosos de España. Es una bebida que captura la esencia del sol mediterráneo, la alegría de las terrazas y el espíritu de la hospitalidad española. Preparar un agua de Valencia, receta auténtica, es un arte que requiere equilibrio: vamos a descubrir todos sus secretos

Sirve para 4 personas

01.

Exprimir las naranjas hasta obtener medio litro de zumo. Es recomendable colar el zumo para evitar que caiga demasiada pulpa o pepitas en la jarra. De este modo se consigue una textura más fina.

02.

Verter el zumo de naranja en una jarra de cristal grande.

03.

Añadir el azúcar al zumo y remover con una cuchara larga hasta que esté completamente disuelto. Es mucho más difícil disolver el azúcar una vez añadido el alcohol frío.

04.

Incorporar la ginebra y el vodka. Mezclar suavemente para integrar los licores con la base de naranja.

05.

Añadir el cava o el champán con cuidado. Para no perder la burbuja, es mejor inclinar ligeramente la jarra y dejar que el espumoso se deslice por la pared del cristal.

06.

Remover con un movimiento muy lento y envolvente, de arriba abajo, solo una vez.

07.

Introducir abundante hielo y unas rodajas de naranja fresca en la jarra.

08.

Enfriar en la nevera si no se va a consumir de inmediato, aunque lo ideal es que todos los ingredientes ya estén fríos de antemano.

Consejos y trucos

Para elevar la calidad de este cóctel con cava, es fundamental centrarse en la temperatura y en la materia prima. Evita el uso de zumos industriales, ya que su sabor artificial y el exceso de conservantes arruinarían el equilibrio del agua de Valencia. Se recomienda utilizar naranjas de temporada, preferiblemente valencianas, por su alto contenido en zumo y su dulzor natural. En cuanto al frío, es aconsejable tener todos los ingredientes, incluidos los licores y la jarra, en la nevera durante varias horas antes de la preparación. Esto permite que el cóctel esté bien frío desde el primer momento sin necesidad de que el hielo se derrita rápidamente. Un truco de profesional consiste en no usar nunca hielo picado, ya que se deshace en cuestión de minutos y acaba aguando la mezcla, desvirtuando por completo el sabor original.

Variantes

Aunque la receta clásica es la más respetada, existen diversas formas de adaptar esta bebida según las preferencias personales o la ocasión. Se puede optar por una versión más ligera o “light”, reduciendo la proporción de vodka y ginebra a la mitad, lo que la convierte en una bebida ideal para un aperitivo prolongado. Por otro lado, hay quienes prefieren aportar un matiz aromático extra. Solo tienes que añadir un chorrito de licor de naranja, como el Cointreau o el Grand Marnier, para intensificar el perfil frutal del combinado.

Consejos para servir el agua de Valencia

La presentación de este cóctel es casi tan importante como su sabor para garantizar una experiencia completa. Lo ideal es utilizar siempre una jarra de cristal transparente de boca ancha que permita ver el color vibrante del zumo y el movimiento de las burbujas del cava. A la hora de elegir la cristalería individual, lo más elegante es servir la bebida en copas de champán de estilo antiguo, conocidas como copas Pompadour (anchas y bajas), o, en su defecto, en copas de vino de cristal fino. Conviene evitar los vasos de tubo o de plástico, que no permiten percibir adecuadamente los aromas cítricos. Para dar un toque final, se puede frotar ligeramente una piel de naranja en el borde de la copa, lo que aportará una fragancia inmediata al comensal.

Origen e historia del agua de Valencia

Para conocer el origen de esta famosa bebida, debemos trasladarnos al año 1959 en la ciudad de Valencia. El escenario no fue otro que la Cervecería Madrid, un local emblemático frecuentado por intelectuales y artistas de la época. Su creador fue el polifacético Constante Gil, un pintor y hostelero que regentaba el establecimiento.

La historia cuenta que un grupo de clientes habituales, procedentes de Vizcaya, solían pedir siempre “Agua de Bilbao”, refiriéndose con humor al mejor espumoso de la casa. Un día, cansados de lo de siempre, retaron a Constante a ofrecerles algo novedoso y genuinamente local. Gil les propuso probar el “Agua de Valencia”. En ese momento, improvisó la mezcla de zumo de naranja recién exprimido, cava y los alcoholes blancos que tenía a mano en la barra. El éxito fue inmediato. Aquellos viajeros no volvieron a pedir otra cosa durante sus estancias en la ciudad. Sin embargo, el cóctel permaneció en un segundo plano, conocido solo por los habituales de la Cervecería Madrid, hasta que en la década de los 70 comenzó a popularizarse por toda la noche valenciana.

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