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baccalà mantecato

Daniel Canzian, ph: Andrea Brambilla

Por qué todo el mundo habla del baccalà mantecato (también en El diablo viste de Prada 2)

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Cremoso, delicado e increíblemente sabroso: el baccalà mantecato es uno de esos platos que conquistan al primer bocado

No es solo una receta, sino un símbolo de la cultura gastronómica veneciana, protagonista indiscutible de los bacari y de los imprescindibles cicchetti.

Y hoy vuelve a estar en el punto de mira también fuera de la cocina: el baccalà mantecato se menciona en la nueva película El diablo viste de Prada 2, llevando esta especialidad italiana directamente a la gran pantalla. Un detalle que confirma hasta qué punto ciertos platos tradicionales se han convertido en auténticos iconos culturales, además de gastronómicos. En una escena del film, de hecho, es el propio amante de la cocina italiana Stanley Tucci —alias Nigel— quien desenmascara a Anne Hathaway (Andy Sachs), haciéndola tropezar precisamente con el baccalà mantecato, que, al ser una especialidad veneciana, difícilmente podría haberle sido servido como plato insignia del room service de su hotel milanés.

Qué es el baccalà mantecato

Empecemos por un pequeño misterio lingüístico. El baccalà mantecato veneciano se elabora en realidad con stoccafisso, es decir, bacalao seco al aire, y no con el conservado en sal. Esta distinción es fundamental: con el término baccalà se hace referencia al bacalao en salazón, mientras que stoccafisso es el nombre del bacalao secado al aire.

La elaboración “mantecata” consiste en emulsionar el pescado con aceite hasta obtener una textura suave y aterciopelada, casi como una crema. El resultado es un plato elegante en su sencillez, perfecto para untar y compartir.

Foto istock

Los orígenes: una historia de mar y viajes

La historia del baccalà mantecato sabe a aventura. Todo comienza en el siglo XV, cuando el comerciante veneciano Pietro Querini naufraga en las islas Lofoten, en Noruega. Allí descubre el stoccafisso, un alimento humilde pero extraordinariamente fácil de conservar. A su regreso a Venecia, este ingrediente se integra rápidamente en la tradición culinaria local, sobre todo para respetar los periodos de abstinencia impuestos por la religión.

Con el tiempo, la creatividad veneciana hizo el resto, transformando un pescado seco en una de las elaboraciones más refinadas de la cocina italiana.

El truco de Fine Dining Lovers

Consejos para un baccalà mantecato perfecto

Incluso sin entrar en los detalles de la receta, hay algunos aspectos clave que marcan la diferencia:

  1. Elige un stoccafisso de alta calidad. Es la base de todo: de él depende la textura final.
  2. Trabaja el pescado a la temperatura adecuada. Mejor templado que frío: emulsiona mucho más fácilmente.
  3. Añade el aceite poco a poco. Es un proceso gradual, casi como hacer una mayonesa.
  4. No tengas prisa. La cremosidad perfecta solo se consigue con paciencia.
Baccalà mantecato

¿Los ingredientes? Pocos pero esenciales

Uno de los puntos fuertes del baccalà mantecato es su sencillez. Los ingredientes son pocos, pero deben elegirse con cuidado: un buen stoccafisso, aceite de oliva virgen extra de calidad, sal, pimienta y ajo (opcional).

Algunas variantes incluyen leche para lograr una crema más suave, pero en la versión más auténtica todo gira en torno al equilibrio entre pescado y aceite.

El secreto está en la mantecatura: más que una receta, el baccalà mantecato es una técnica. La fase clave es precisamente la emulsión entre el pescado y el aceite.

Ahí es donde se decide todo: la textura debe volverse ligera y aireada, el color tiende a un blanco nacarado y el sabor resulta equilibrado y envolvente.

baccalà mantecato

¿Quieres aprender a preparar el baccalà mantecato como un chef? Prueba la versión de autor del chef Daniel Canzian, embajador de la Confraternita del Baccalà Mantecato.

Cómo se sirve (y por qué es tan irresistible)

El baccalà mantecato alcanza su máximo potencial en la sencillez: puedes servirlo sobre tostadas de pan caliente o con polenta a la parrilla, como un entrante elegante.

En Venecia es prácticamente un ritual: una copa de vino y una rebanada de pan con baccalà mantecato (esos icónicos bocados que en las calli se conocen como cicchetti), y el momento es perfecto.

El encanto del baccalà mantecato está precisamente ahí: pocos ingredientes, una técnica precisa y una historia que atraviesa siglos y mares. Desde la tradición veneciana hasta el cine internacional, este plato demuestra cómo la cocina italiana sigue dando que hablar en todo el mundo.

Difunde el sabor, comparte esta historia.

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