No hace falta decir que, en una receta tan sencilla, la calidad del chocolate marcará la diferencia. Opta por uno bueno, con el porcentaje de cacao que más te guste, aunque lo ideal es que supere el 60 %. Ten en cuenta que, cuanto más pequeño lo trocees, más rápidamente se derretirá. Si quieres una opción aún más rápida, el microondas también funciona bien, procurando calentarlo de a poco, en intervalos cortos de 30 segundos y removiendo cada tanto para evitar que se queme. Un último detalle importante: una vez fuera de la nevera, mantén las trufas alejadas de fuentes de calor, para evitar que el chocolate se derrita y pierdan su forma.
Variantes
Esta receta básica admite muchísimas variaciones y es ideal para experimentar. Puedes añadir a la mezcla trocitos de frutos secos o de fruta fresca, avena o coco para darles una consistencia diferente y una combinación más nutritiva.
Si buscas una versión más ligera, sustituye la nata por leche, lo que hará que la mezcla quede menos densa y el tiempo de refrigeración se reduzca. Otra opción interesante es inspirarte en la versión brasileña y preparar unos deliciosos brigadeiros, usando leche condensada y mantequilla.
Para el rebozado, además del cacao amargo puro, y para agregar un toque de color, quedan muy bien los pistachos picados, las fresas liofilizadas molidas o las opciones clásicas, como el coco rallado, nueces o almendras troceadas. Si te apetece darles un toque más atrevido y especiado, prueba una mezcla de cacao, canela y un pizca de chile en polvo.
Con qué acompañar las trufas de chocolate
Estas trufas quedan muy bien como postre, sobre todo acompañadas de una copita de licor o de vino dulce. También combinan de maravilla con un café (mejor con leche) o un té negro aromático.
Para equilibrar su intensidad, puedes servirlas con pequeñas porciones de alguna fruta que aporte acidez, como fresas, frambuesas, naranja o mandarina. Otra buena idea es presentarlas con copos de nata montada o con trocitos de turrón.
Cómo conservar las trufas de chocolate
En su versión clásica, sin añadidos en la mezcla, estas trufas pueden conservarse sin problemas hasta 7 días en la nevera, siempre que las guardes en un recipiente hermético. También puedes almacenarlas bien envueltas en el congelador, donde se conservarán hasta 2 meses, una opción muy práctica si decides preparar más cantidad. En ese caso, lo mejor es dejar las trufas sin rebozar y dejar este paso para el momento de comerlas.