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Huevos a baja temperatura con trufa

Por
Fine Dining Lovers
Redacción
Dificultad
Intermedio
Tiempo total
1H 0MIN
Cocina
Ingredientes

Huevos frescos: 2

Sal fina: al gusto

Trufa negra: un trozo pequeño

Patatas medianas: 2

Aceite: cantidad necesaria para freír

Los huevos son un ingrediente tan simple como versátil y, si bien pueden parecer una preparación sencilla, hacerlos a la perfección requiere paciencia y técnica, como la que te mostramos en esta receta

Sirve para 1

01.

Precalentar el horno y colocar una olla con agua. Con un termómetro, controlar la temperatura del agua y, cuando alcance los 65°C, introducir los huevos con cuidado.

02.

Cocinar  los huevos durante 45 minutos, asegurándose de que la temperatura nunca baje de los 62° C ni supere los 65 °C. Si los supera, quitar por un momento la olla del horno hasta que la temperatura descienda y luego continuar la cocción.

03.

Pelar, lavar y rallar las patatas en tiras finas (tipo paja).

04.

Sumergir las patatas ralladas en un bol con agua fría para que suelten el almidón, escurrir muy bien y secar con un paño limpio o papel de cocina.

05.

Freír las patatas en abundante aceite bien caliente hasta que estén doradas y crujientes.

06.

Retirar las patatas de la sartén, escurrir el exceso de aceite y colocar sobre papel absorbente con una pizca de sal.

07.

Disponer un colchón de patatas fritas en un plato hondo, cascar los huevos con delicadeza y apoyarlos encima.

08.

Rallar la trufa fresca sobre los huevos en el momento para que su aroma se intensifique con el calor residual de la preparación.

Consejos y trucos

El secreto técnico está en mantener la temperatura constante. A los 65 °C, la clara coagula pero no llega a cuajar del todo, mientras que la yema se espesa y adquiere una textura cremosa similar a una pomada. En las cocinas profesionales se utiliza un roner (un circulador de inmersión), pero en casa es posible utilizar el horno, que funciona como una cámara de temperatura controlada muy eficiente si se mantiene el calor al mínimo. Considerando la importancia de la temperatura, procura sacar los huevos de la nevera un rato antes de comenzar la preparación, para que estén a temperatura ambiente. Si prefieres una técnica un poco más simple, puedes seguir los pasos de preparación del huevo escalfado o poché. Un truco muy interesante es que puedes aromatizar los huevos sin necesidad de gastar la trufa. Debido a que la cáscara del huevo es extremadamente porosa, si colocas los huevos crudos (con cáscara) en un recipiente hermético junto a un trozo de trufa durante al menos 48 horas en la nevera, el aroma penetrará hasta la yema. Esto permite "usar" la misma trufa para aromatizar varias tandas antes de rallarla finalmente sobre el plato.

Variantes

Según el gusto y el efecto que busques, hay muchas formas en que puedes modificar este plato. Para obtener una cremosidad extra, puedes añadir una crema ligera de queso parmesano (con una maduración de 36 meses), similar a la salsa holandesa de los huevos benedictinos, o una reducción de nata con chalotas picadas muy finas. Si prefieres jugar con los contrastes crujientes, las migas de pan tostadas con mantequilla o unas almendras laminadas aportarán una textura interesante. Para una versión más ligera y fresca, unos espárragos trigueros salteados o unos puerros confitados quedan muy bien en esta receta, ya que respetan la delicadeza del huevo.

Con qué acompañar los huevos a baja temperatura con trufa

La sutileza de la trufa exige acompañamientos que no compitan por el protagonismo. Una guarnición de verduras de sabor suave, como puntas de espárragos al vapor, funciona a la perfección. Lo que recomendamos, sin embargo, es optar por lo simple: una buena hogaza de pan de masa madre con corteza crujiente y miga elástica, ideal para mojar la yema y no dejar ni rastro en el plato.

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