Si tu repertorio de pizzas se limita a la Margherita y la Marinara, es hora de descubrir la Capricciosa. Su nombre significa «caprichosa» y le viene como anillo al dedo, porque esta es una pizza que parece decir que sí a casi cualquier ingrediente. Aunque existen distintas versiones, la Capricciosa clásica combina tomate, mozzarella, jamón cocido, champiñones, alcachofas y aceitunas. El resultado es una pizza abundante, sabrosa e inconfundiblemente italiana.
Para conocerla un poco mejor, hablamos con una de las grandes voces de la Capricciosa en Italia: Giuseppe Pignalosa, pizzero de tercera generación originario de Salerno, cerca de Nápoles. Hace unos años, Pignalosa empezó a darse cuenta de que algunas pizzas clásicas estaban desapareciendo de las cartas. «Todos nos habíamos vuelto innovadores, elaborábamos pizzas refinadas y contemporáneas, pero nos habíamos olvidado un poco de la tradición», explica. «Me pregunté: ¿por qué hemos perdido pizzas que hace treinta o cuarenta años formaban parte de la identidad napolitana?».
Decidió entonces recuperar la Capricciosa y adaptarla a los gustos actuales, conservando su esencia, pero prestando especial atención a la selección de los ingredientes.