11 lugares
Los mejores brunch de Madrid: 12 direcciones para desayunar sin mirar el reloj
Acerca de la lista
El brunch de Caradura tiene bastante del bistrot que Tomás Prodel y Ralph Rebeyrol han querido abrir en Chamberí. En la carta aparecen recetas como el rösti con huevo poché y salsa holandesa o un croque madame que se termina de gratinar en la mesa. Para quienes prefieran empezar por el dulce, hay pancakes y un honey butter toast con ricota montada y caramelo salado. La propuesta mantiene el tono informal del restaurante, con platos que podrían funcionar perfectamente a la hora de comer.
Los huevos Benedict son uno de los platos más pedidos en Frutas Prohibidas, aunque aquí se preparan sin utilizar un solo ingrediente de origen animal. La versión que llaman Benedict del Génesis lleva dos huevos vegetales sobre brioche, crema de aguacate, hummus, bacón de setas y holandesa de anacardos. Todo se elabora en su propio obrador, incluida la repostería, y la carta se puede pedir de miércoles a domingo durante todo el horario de cocina. También hay tortitas, sándwiches y tartas para quienes prefieren algo dulce. No es necesario ser vegano para encontrar algo apetecible.
Los pancakes de Watts tienen sus propios seguidores en Madrid. Detrás de este pequeño local de La Latina están Daniel y Francisco, dos venezolanos que trabajaron en Toma Café antes de emprender su propio proyecto. Su versión más sencilla, con mantequilla y sirope de arce, es también una de las más solicitadas, aunque la carta tiene bastante más que ofrecer. Hay platos salados, café de especialidad y una selección de vinos naturales que permite alargar la visita más allá del desayuno. La música suena en vinilo y el brunch se sirve durante todo el día, sin necesidad de esperar al fin de semana.
Los domingos, el restaurante de Brach Madrid cambia su servicio habitual por un brunch de inspiración mediterránea con bufé, embutidos seleccionados y una buena representación de la pastelería francesa. Esta última lleva la firma de Fabien Emery, campeón europeo de pastelería y responsable de las creaciones dulces del grupo. En La Pâtisserie, el espacio dedicado a la repostería, se pueden encontrar clásicos como el Paris-Brest, los éclairs de chocolate o el flan de vainilla. El restaurante ocupa la planta baja del hotel diseñado por Philippe Starck, en plena Gran Vía.
En Maché, el brunch viene acompañado de música en directo. El restaurante se encuentra dentro de Casa de las Artes, el hotel de Meliá Collection instalado en un edificio que perteneció a la Asociación General de Empleados y Obreros de los Ferrocarriles de España. Su programación reúne artistas de distintos estilos, del jazz al flamenco, mientras los comensales disfrutan de la propuesta gastronómica. Buena parte del encanto está también en el espacio, que conserva las vidrieras históricas de la Casa Maumejean.
El brunch de BiBo lleva la firma de Dani García y se sirve los sábados y domingos, con reserva previa. El menú comienza con varios entrantes para compartir, entre ellos el guacamole preparado al momento, el brioche de rabo de toro y los langostinos crujientes Robuchon. Después se elige un principal: puede ser un lobster roll, unos huevos Benedict con bacon ibérico y bearnesa especiada o el pollo frito al estilo de Nueva Orleans con waffles. El postre tampoco se deja a la improvisación: es la Nutella para Morir, una de las creaciones dulces del chef.
Pocos brunches madrileños tienen una puesta en escena como la de The Palace. Los domingos, bajo la gran cúpula de vidrieras del hotel, se celebra el tradicional Ópera & Brunch, con un bufé de especialidades dulces y saladas acompañado de actuaciones de ópera en directo. La música, interpretada por cantantes líricos con acompañamiento de piano, es parte esencial de una experiencia que lleva años vinculada a este histórico hotel de la plaza de las Cortes. Se celebra en el restaurante La Cúpula y es una de las propuestas más reconocibles para quienes buscan un brunch de hotel con un formato diferente.
El Gran Hotel Inglés ha recuperado parte del ambiente del Madrid de principios del siglo XX, y su Show Brunch aprovecha precisamente ese escenario. La fórmula de fin de semana incluye una selección de entrantes, un plato principal a elegir y un carro de pastelería con el que terminar la comida. Entre las elaboraciones que han formado parte de la propuesta figuran las ostras y la tartaleta de txangurro. El servicio se acompaña de entretenimiento en directo, en un entorno que remite a los años veinte. Conviene comprobar la programación antes de reservar, ya que se trata de una experiencia con una fórmula específica.
El brunch de inspiración australiana llegó a Madrid hace años y Federal Café fue uno de los nombres que contribuyeron a popularizarlo. Su local de la plaza del Conde de Barajas mantiene una carta en la que los desayunos se pueden pedir cualquier día de la semana. Hay huevos Benedict con distintos acompañamientos, tostadas y otras preparaciones que permiten montar un desayuno más o menos contundente según el apetito. El café de especialidad también forma parte de la propuesta. Aquí no es necesario recurrir a un menú cerrado, algo que se agradece cuando cada comensal tiene una idea diferente de lo que quiere desayunar.
En Nolita no hace falta mirar el reloj para pedir unos huevos Benedict o unas tostadas francesas. Su carta de brunch está disponible durante todo el día y tiene una marcada influencia estadounidense, aunque incorpora ingredientes y preparaciones de otras cocinas. Se pueden encontrar huevos Benedict con jamón ibérico, French toast rellenas de crema de pistacho o Nutella y brioche coreano, además de café de especialidad. Con varios locales repartidos por Madrid, es una opción para quienes prefieren elegir a la carta y no depender de los horarios habituales del brunch de fin de semana.
En Georgia, la supra es mucho más que una comida abundante: se trata de un banquete en el que compartir la mesa, los platos y los brindis forma parte de la celebración. Esa costumbre inspira el brunch dominical de Persimmon's, el restaurante de Natalia Dzidziguri, Nino Kiltava y Zurab Khuroshvili Basilashvili. Aquí no hay tostadas con aguacate ni huevos Benedict, sino especialidades georgianas como el pkhali, elaborado con verduras y nueces; el badrijani nigvzit, a base de berenjena, y el khachapuri, uno de los panes con queso más conocidos del país. Una buena ocasión para acercarse a una gastronomía que todavía tiene poca presencia en Madrid.
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